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¿La ansiedad y depresión se tratan con medicamentos o con terapia?

En un mundo más competitivo e interconectado que nunca, parece que trastornos psicológicos como ansiedad y depresión están esperando cualquier descuido para acumular más víctimas.

Según datos de la OMS, entre 1990 y 2013 el número de personas con ansiedad o depresión en el mundo pasó de 416 millones a 615 millones, un alarmante aumento de más del 50%.

Y también aumenta la frecuencia con la que las estadísticas pasan de números a rostros: amigos, compañeros de trabajo, familiares, o uno mismo.

Photo by Anthony Tran on Unsplash

¿Cómo combatir ansiedad y depresión?

Los trastornos depresivos y de ansiedad suelen tener dos tipos de tratamiento: el psicológico y el psiquiátrico.

El tratamiento psicológico consiste en tener sesiones semanales con un psicólogo o un psicoanalista para que el paciente hable de lo que lo angustia e identificar qué está causando en realidad la ansiedad o la depresión.

Hablar con un profesional es diferente de hacerlo con amigos o familiares, pues el profesional está entrenado para identificar cosas del inconsciente del paciente que pueden ser el origen de su trastorno, como traumas o conflictos reprimidos.

El tratamiento psiquiátrico se hace con médicos psiquiatras. Se enumeran los síntomas para llegar a un diagnóstico y recetar un tratamiento con fármacos, usualmente antidepresivos y/o ansiolíticos. El objetivo de estos medicamentos es restablecer la química cerebral normal.

Afortunadamente, los beneficios de hacer psicoterapia para trastornos depresivos y ansiosos cada vez son más conocidos y difundidos, lo cual se traduce en más psicoanalistas/psicólogos trabajando en equipo con psiquiatras.

Sin embargo, aunque estas dos formas de tratamiento no son enemigas entre sí y diversos estudios han demostrado que la combinación de psicoterapia con fármacos es lo más efectivo para estos casos, mucha gente insiste en compararlas en términos de cuál es la más y la menos efectiva, como si fuera necesario escoger entre ellas.

Y en este combate, quien suele salir ganar es el tratamiento farmacológico. A continuación, analicemos esta popular preferencia por tratamientos exclusivamente farmacológicos desde diferentes puntos de vista.

“La culpa la tiene mi cuerpo. Es algo químico”

La idea de que ansiedad y depresión las causa nuestro cerebro, sin que tengamos ningún papel en ello, es bastante atractiva.

Esto nos libra de tener que cuestionar nuestro estilo de vida, nuestra forma de relacionarnos y nuestros patrones de comportamiento. Nos presenta la depresión y la ansiedad como algo externo, ajeno a nosotros, del que fuimos víctimas, que “nos tocó”, o que heredamos de nuestros padres.

Es cierto que la química cerebral se ve alterada en la depresión y en la ansiedad, y para muchos, esto ya es suficiente para defender la idea de que ese desequilibrio fue la causa y será la solución.

Sin embargo, no hay forma de identificar (hasta la fecha) quién vino primero, si huevo o gallina. Puede ser que la química cerebral haya desencadenado la depresión, o que la depresión haya surgido primero y después haya afectado la química cerebral.

El sistema en el que vivimos es impaciente y quiere resultados rápidos

La sociedad actual nos exige ser productivos todo el tiempo y eso requiere resultados inmediatos al lidiar con trastornos depresivos o ansiosos. Y claro, el tratamiento con medicamentos es el más compatible con esa velocidad.

Además, en la medicina, tanto el diagnóstico como el tratamiento son estandarizados y replicables: según un conjunto de síntomas que el paciente presente, se le asigna un medicamento con cierta dosis. Si éste no da el resultado que se desea, se cambia de medicamento y/o dosis hasta encontrar uno que dé resultados. Esto resulta en una prescripción masiva y desordenada que está más alineada con intereses de industrias (farmacéutica, por ejemplo) y seguros de salud, que con la salud psíquica del paciente.

Pero algo en la ansiedad y depresión se le escapa a la medicina…

Aún en un mundo que nos orilla a medicarnos en lugar de escucharnos, hay un espacio entre el malestar y la cura que la medicina no logra rellenar. Al recuperamos de una enfermedad física como una infección o un cáncer, las huellas que eso deja en nuestro cuerpo (a nivel interno) no siempre son aparentes, así que tras curarnos podemos guardar ese desagradable episodio en el pasado y listo. Aquí, la separación cuerpo – mente es posible.

¿Y después de pasar por una experiencia muy angustiante de depresión y ansiedad? ¿Al “curarse”, se olvida lo vivido y sufrido en esa época? No es tan simple.

Tal vez recuerde la aterrorizante sensación de sentir que va a tener un ataque de pánico. Tal vez recuerde la desesperanza que sintió al no tener fuerzas para levantarse de la cama o bañarse. Esa es una de las formas en la que depender exclusivamente de la medicina para tratar los trastornos psíquicos deja a los sujetos desamparados.

Si sientes síntomas de ansiedad o de depresión…

…te aconsejo, en un primer momento, consultar a un@ psicoterapeuta o psicoanalista. Este profesional te escuchará y te acompañará en el proceso de descubrir de dónde vienen tus síntomas y trabajarán juntos el problema real, que está debajo de la superficie.

Recuerda: Los medicamentos son tan sólo herramientas que te ayudarán a darte fuerzas y espacio mental para poder trabajar en tu psicoterapia.

Si tienes alguna duda al respecto o estás buscando tratamiento psicológico, no dudes en contactarme.

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Fuentes:

Bowers, W. (1990). Treatment of Depressed In-Patients: Cognitive Therapy plus Medication, Relaxation plus Medication, and Medication Alone. British Journal of Psychiatry, 156(1), 73-78. doi:10.1192/bjp.156.1.73

D’Alessandro, F., Garay, C. J., Rosales, M. G., Donatti, S., Korman, G. P., & Etchevers, M. J. (2013). Evidencia empírica de la combinación de psicoterapia y tratamiento farmacológico de la fobia social (trastorno de ansiedad social). Anuario de investigaciones, 20, 29-38.

Mitchell, C. G. (1999). Treating Anxiety in a Managed Care Setting: A Controlled Comparison of Medication Alone Versus Medication Plus Cognitive-Behavioral Group Therapy. Research on Social Work Practice, 9(2), 188–200. https://doi.org/10.1177/104973159900900204